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El viaje a través del mar Báltico a San Petersburgo y de regreso

El viaje a través del mar Báltico a San Petersburgo y de regresoEl viaje a través del mar Báltico a San Petersburgo y de regreso

En la primavera de 2018, el periodista británico John Boyle navegó el mar Báltico en el yate Princess V39. Antes de describir las aventuras de John Boyle, es necesario contar sobre su barco. Princess V39 Cecienne es un modelo junior en la línea de barcos deportivos Clase V, producido desde 1994. En 2012, el London Boat Show presentó un modelo superior de 13 metros. Los constructores navales redujeron el peso del casco y utilizaron tecnología de formación de vacío. Aumenta la resistencia estructural de todo el yate y reduce el consumo de combustible.

El ancho máximo es de 3.81 metros y su calado es igual a 0.56 metros. Los motores Volvo D6-330 DP a 330 caballos de fuerza aceleran hasta 39 nudos. Hay dos cabinas para cuatro pasajeros, una cocina y un baño en la planta baja. Para navegar en el frío mar Báltico, el periodista viajero John Boyle instaló el sistema de calefacción Eberspacher para calentar el yate.

La ruta final a San Petersburgo fue la siguiente: Inglaterra - Alemania - Dinamarca - Suecia - Estonia - Rusia.

John Boyle eligió esta dirección porque el mar Báltico no es tanto un mar como un océano poco profundo, donde hay olas empinadas y duras, que se caracterizan por su imprevisibilidad de todos los demás en el mundo.

Durante el viaje con el viajero hubo diferentes aventuras: por ejemplo, en Estonia se quedó sin combustible y tuvo que buscar sin éxito columnas de combustible. Por casualidad, un empleado de la estación de servicio más cercana trajo un motor diesel en automóvil, y en las cercanías de Verga, el yate tropezó con un banco de arena y se atascó.

Vladimir Ivankiv, presidente del Comité Internacional de la Unión de vela de San Petersburgo, ayudó a emitir una visa rusa. En Rusia, el yate se celebró en Kronstadt. Ivankiv organizó un pequeño recorrido por los canales de San Petersburgo.

Al regresar a casa, los viajeros estaban encantados con la naturaleza del mar del archipiélago con sus islas rocosas y arenosas. John Boyle prometió que volvería.